Noticiero Brocheriano Mayo 2011
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¡Qué no disminuya nuestro celo!
El último Jueves Santo, en la Misa Crismal, Mons. Santiago Olivera, Obispo de Cruz del Eje dijo en su homilía: “Como sabemos, estamos transitando el trienio pastoral hacia los 100 años de la muerte, de la Pascua del Padre José Gabriel Brochero, pidiendo por el celo misionero de todos. Por eso en este día y en este año se nos ofrece una buena oportunidad para renovar nuestro celo pastoral. El celo, el ardor, el fervor apostólico no es algo que pueda promulgarse por decreto, por lo tanto, ¿Cómo renovamos nuestro celo y nuestro fervor? En el encuentro sincero con Jesús. Desde este encuentro, como lo compartieron los Obispos en Aparecida, es que nos convertimos en celosos misioneros, dijeron los Obispos: “La alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, a quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor, deseamos que llegue a todos los hombres y mujeres heridos por las adversidades“que llegue a todos continúan los obispos, a los que están más lejos y al borde del camino”. Terminan diciendo: conocer a “Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es el lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obra es nuestro gozo”. (DA 29), esto es celo misionero…para todos. Esto es lo que todos, pueblo de Dios debemos renovar, desde nuestra relación personal conJesús. Y en este día sacerdotal, mirando el modelo del venerable padre Brochero, sacerdote de Jesús en nuestras tierras, y haciendo especial referencia a los sacerdotes, pidamos al Padre: ¡Qué no disminuya nuestro celo! Cuidemos el tesoro de nuestro sacerdocio, procurando no tornar estéril la gracia que Dios nos ha dado en el Orden Sagrado y que continuamente nos envía. Para que no disminuya nuestro celo, despojémonos continuamente de las costumbres, hábitos y aspiraciones de nuestro hombre viejo, así como de las marcas de una cultura materialista, hedonista y aburguesada que lastimosamente deja muchas veces su huella en nosotros. No hacerlo es renunciar a ser sacerdotes santos, y sino aspiráramos todos los días de manera seria y responsable a la santidad, nos quedamos en la mitad de camino. ¡Qué no disminuya nuestro celo! Si no procuramos avanzar de modo humilde pero constante por el camino de nuestra santificación, terminaremos tarde o temprano haciendo componendas y concesiones a nuestro hombre viejo y al mundo. Al principio éstas podrán ser pequeñas, pero poco a poco se irán haciendo inexorablemente más graves y pueden desembocar incluso en la traición, abierta o encubierta, al amor de predilección con el que el Señor nos ama al habernos llamado al sacerdocio. ¡Qué no disminuya nuestro celo! Que sepamos acompañar y descubrir tu llamada en tantos niños y jóvenes. Y que por la alegría de nuestro ministerio, muchos jóvenes quieran seguirte en la vida sacerdotal y en la vida consagrada. Es oportuno volver a recordar hoy, que el camino real e insustituible para avanzar por el camino de nuestra santificación es la oración, entendida como “estar con Cristo” (Mc 3, 14), como “permanecer con Él” (Jn 15, 5), para que así Su mirada se transforme progresivamente en nuestra mirada y Su corazón en nuestro corazón y de esta manera podamos dar mucho fruto y un fruto que dure. Al sacerdote que siempre reza y se esfuerza por ser fiel al don recibido, Dios le ayuda siempre. La oración que es también la oración fiel, a la Liturgia de las Horas, que solemnemente nos hemos comprometido a rezar el día de nuestra ordenación. Como el corazón de la oración cristiana y la clave de nuestro ministerio es la Eucaristía, la celebración de la Santa Misa debe ser para cada uno de nosotros el centro y el momento más importante de nuestra vida. Cada Misa que celebro me debe recordar que yo, con Cristo, estoy llamado a ser hostia viva para la salvación del mundo. Que a las palabras de la consagración debo unir la entrega de mi vida. ¡Nuestra vida sacerdotal, como la del Padre Brochero, debe ser una Misa continua! Por tanto, una entrega continua, una donación continua según la medida de Cristo en la Cruz. ¡Hasta el extremo!, esto espera el pueblo de Dios de nosotros, esto necesita nuestra gente. Pidamos a María, La Purísima Madre de Dios y Madre Nuestra, en su título de Nuestra Señora del Carmen, que nos siga sosteniendo y acompañando y que el ejemplo de su Si nos estimule en la fidelidad de lo cotidiano. Que Así sea”. |
Gracia Recibida Mientras estaban jugando a la pelota con el hermano de 8 años, un niñito de 3 años se quedó solo un momento y se acercó a la pileta y se cayó adentro en la parte más honda No sabía nadar Una mujer que estaba en una cabaña vecina tenía un bebé en brazos, dejó el bebé en el suelo y fue corriendo a tratar de salvar al niño que se estaba ahogando. Como tampoco sabía nadar, comenzó a gritar desesperada. Una tía del niño salió de la cabaña y lo rescató. A pesar del tiempo transcurrido el niño salió en perfectas condiciones de la pileta. Fue llevado de urgencia a una clínica donde se constató su perfecto estado de salud. Al día siguiente, la familia, que al parecer era muy poco creyente, fue a visitar el Santuario de Nuestra Señora del Transito donde descansan los restos del Venerable Jose Gabriel del Rosario Brochero. Al entrar el niño, de 3 añitos, vió la foto del Cura Brochero que está junto a la tumba y dijo: "Ese es el abuelo con quien me bañé ayer en la pileta" Luego lo llevaron a otra iglesia, creo que de Mina Clavero, donde también había una foto del querido Cura Gaucho y el niño espontáneamente repitió lo mismo que dijo el día anterior: "Ese es el abuelo que se bañó conmigo en la pileta" Esta noticia fue trasmitida por una de las radios de Mina Clavero y por Cadena 3. Creo que se trata de una gracia digna de ser compartida por todos aquellos que deseamos que el Padre Brochero sea muy pronto declarado beato. |
Canto al Cura Brochero Buen pastor de la Iglesia, Traslasierra, Sacerdote de Dios para su pueblo: Vivirás para siempre en su memoria, José Gabriel Brochero. Llevaste la Palabra a tus “amigos”, Transformados por Ella en hombres nuevos: Hay Palabra de Dios en tu palabra, José Gabriel Brochero. Tus manos siempre abiertas a los pobres, Tu corazón, igual al del Maestro, Encendido de amor por los hermanos: José Gabriel Brochero. Buen pastor de la Iglesia, Traslasierra, Sacerdote de Dios para su pueblo: Vivirás para siempre en su memoria, José Gabriel Brochero. P. Luis Denardi |


















